El fantasma del dictador Stroessner parecía sobrevolar la convención del Partido Colorado. En verdad, si su fantasma hablara, podría haber dicho, como dijo una vez al ver una foto de los dirigentes del nuevo gobierno luego de ser derrocado: “ahí sólo falto yo”. Y tendría razón, la convención siguió el mismo estilo de épocas que preferimos olvidar. Con los eternos hurreros y los gritos de adhesión al ‘único’ líder. 

 Algunos desmemoriados, se sentirían felices, era como volver a los días en que ‘éramos felices y no lo sabíamos’. Lo que siguió fue una confirmación de la evidente tendencia hacia un estilo autoritario que estaba adoptando la dirección de la ANR-PC encabezada ahora por Pedro Alliana y su mentor el Presidente Horacio Cartes. Primero fue Richard Gómez, quien “democráticamente” criticó duramente el hecho de tener dos ministros de un partido distinto al Colorado. Fue de  inmediato aplaudido por los convencionales y el Presidente Cartes resolvió actuar en consecuencia: anuncio la salida de los dos ministros “culpables” de no ser Colorados, Francisco de Vargas, y Santiago Peña, titulares del ministerio del interior el primero y de hacienda el segundo. A De Vargas sencillamente lo destituyó sin más trámite, pero Cartes traía una sorpresa: Santiago Peña había “visto la luz” y decidió afiliarse al Partido Colorado, y en un circense acto, lo hizo al terminar la convención con la presencia de la plana mayor.

circo partido colorado inner

Fue un acto humillante. Un acto triste, ver a un ministro (el más joven del gabinete) cambiarse de su Partido Liberal al cual estaba afiliado desde hacía muchos años y pasarse al Partido Colorado frente a la amenaza de destitución. Ante el fracaso de teñir de rojo el país en las elecciones municipales, al parecer, Cartes se conformó con dar una pincelada de rojo a su gabinete. ¿Seguirán otros que no profesan la fe del coloradismo? En realidad, por las razones que sean, fue un acto que mostraba a las claras la tendencia autoritaria del Presidente Cartes y su discípulo Pedro Alliana.

El dúo Cartes y Alliana siguieron con otras muestras de autoritarismo. Luego de prometer en las conversaciones previas que la convención estaría abierta al diálogo, no se permitió que ninguna voz disidente hablara en la convención. En realidad, hubiera sido inútil, pues aunque se le concediera la palabra, no hubiera servido de nada, ni se los iba a escuchar, teniendo en cuenta los gritos y abucheos con que despidieron a los pocos disidentes presentes, cuando se retiraron para no avalar lo que resolviera la convención, lo que siguió les dio la razón.

Luego que el Presidente Cartes ordenó renunciar al (inconstitucional) mecanismo de la enmienda de la Constitución para lograr la reelección y buscar otra vía constitucional. Es decir, seguir buscando la reelección pero, esta vez, respetando la Constitución, cosa que se introdujo en uno de los puntos de la resolución aprobada por la convención. Pero en esa misma resolución introdujeron otros puntos que fueron severamente criticados por lo autoritario e inconstitucional. De hecho, la Constitución establece taxativamente en su Artículo 201: “Los senadores y diputados no estarán sujetos a mandatos imperativos.” Como era de esperar, esto no se tuvo en cuenta y la resolución contiene tres puntos que son evidentemente inconstitucionales:

  • Establecer como mandato de la magna Convención, a los senadores y diputados afiliados al Partido Colorado, el tratamiento y apoyo de los proyectos […] presentados al Congreso Nacional por el Poder Ejecutivo ejercido por el Presidente de la República, afiliado al Partido Colorado.”
  • Autorizar a la Junta de Gobierno a otorgar mandatos políticos a las autoridades representantes del Partido Colorado en las cámaras del Poder Legislativo, Gobernadores, intendentes municipales, concejales departamentales y municipales.”

Y, al final, el castigo para quienes no cumplan la orden:

  • El incumplimiento de los mandatos políticos de la magna Convención y de la Junta de Gobierno, constituirá causal de inhabilidad para ser candidato del Partido a cargos electivos en las elecciones generales, en las elecciones municipales, así como para ser candidato en las elecciones partidarias.”

Los tres puntos son indiscutiblemente inconstitucionales, pero pese a su profesión de fe constitucionalista, los convencionales, bajo la dirección del Presidente Cartes y del presidente del Partido, Pedro Alliana, no han dudado en incluirlos. Tal parece que la ambición de perpetuarse en el poder o, por lo menos, estar el mayor tiempo posible, no tiene límites (es que las viejas costumbres son difíciles de olvidar). Primero las autoridades de la ANR-PC promovieron la enmienda como mecanismo inconstitucional para la reelección y ahora buscarán, esta vez, la reelección por la vía constitucional de la reforma. En una palabra, violar alegremente la constitución, o cambiar de frente si no consiguen la reelección, el objetivo es conseguirla a cualquier costo. Pero eso puede ser muy peligroso para el futuro de la ANR-PC. Cada vez se aleja más y más de sus principios fundacionales.

El resultado ya comienza a verse: descontento de las bases y críticas de importantes dirigentes políticos quienes desde dentro mismo del partido no comparten esa tendencia autoritaria. Nada bueno obtendrán con estos métodos pues los debilita políticamente. Para obtener la reforma de la constitución a fin de aprobar la reelección, será necesario ponerse de acuerdo con todas las estructuras políticas y con la sociedad en su conjunto. Con esta posición, esa tarea se les hará cuesta arriba, por no decir imposible. De hecho, varios legisladores ya han expresado abierta y prácticamente su descontento y no están dispuestos a cumplir las “órdenes de arriba”, como se acostumbraba en otras épocas… 

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