Al leer las opiniones de algunos de los protagonistas de la próxima Convención de la Asociación Nacional Republicana-Partido Colorado (ANR-PC), la sensación que queda es de confusión: ¿primará el diálogo y el consenso, o será el escenario de un profundo enfrentamiento entre sectores contrapuestos? 

El propio presidente de la ANR-PC, Pedro Alliana, ha contribuido para crear esa confusión. En una entrevista, se ha pronunciado con cierta vehemencia a favor del diálogo al decir:Quiero aclarar una cosa y les puedo decir que es una voz oficial, en esta convención no se tratará la expulsión de ningún correligionario”. Al referirse a la expulsión del senador Juan Carlos Galaverna, dijo: “Es una mentira que se va a tratar la expulsión de nadie. No hay ningún pedido formal de expulsar al senador Galaverna”. Y aclaró que el pedido de expulsión impulsado por el presidente 3ro de la ANR-PC, Javier Zacarías Irún, es solamente una simple amenaza. “Que se queden tranquilos los correligionarios de la disidencia, no se va a tratar la expulsión de nadie”, agregó.

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En cuanto al proyecto de la reelección, expresó que se discutiría en la convención a fin de llegar a un acuerdo, pero fue claro en decir que si la convención da un mandato en ese sentido “a partir de ahí está el estatuto [del partido] que estipula las sanciones que pueden recibir los correligionarios que no acaten”. Es decir, que sí habrá sanciones para quienes no acaten el mandato de la convención en lo que se refiere a la reelección. Pero no se tendrá en cuenta la amenaza de Zacarías Irún y de otros a fin de expulsar a Galaverna. En una palabra, Alliana adoptó una posición salomónica: sanciones por un lado, pero no expulsión por el otro. Pero en este caso, si Galaverna, como es de esperar, conociendo su actitud con relación a la reelección, se opone a la reelección, también podría ser sancionado.

No obstante, los ataques al senador Galaverna han continuado desde que Javier Zacarías Irún los inició luego de una reunión con el Presidente Horacio Cartes, y desde el podio de Mburuvicha Róga, lo que hizo que el senador Galaverna llegara a la conclusión que si bien Zacarías podría no tener una orden directa del presidente, sin embargo, debe haber recibido “aunque sea un guiño”. Y otros se sumaron a Zacarías Irún. Esta vez fue el líder de la bancada oficialista, el senador Juan Darío Monges, quien planteó la expulsión de Galaverna al que acusó de “ladrón de la voluntad popular”. Por su lado, el senador Galaverna se limitó a insinuar que Monges era un estanciero dedicado al abigeato. En cuanto al ataque de Zacarías Irún, Galaverna repitió el mote que le puso de “mariposón del Este”, y lo acusó de haber implantado “el terror en el Este”.

Si triunfa la línea de Alliana, es probable que el resultado sea pacífico y se llegue, no digamos a un “abrazo republicano” formal, pero podrían llegar aunque más no sea a darse palmadas en la espalda. Si ocurre lo contrario, el resultado es difícil de anticipar, pero no será nada útil para la ANR-PC. Y mucho menos aún para los deseos de aprobar esa escurridiza reelección, para la cual el probable candidato oficialista no parece estar ahora muy bien colocado en algunas encuestas. Por lo tanto, lo más conveniente será lograr lo antes posible la unidad de la ANR-PC. Tal como están las cosas, hará falta mucho criterio y sabiduría política, además de una buena dosis de paciencia.

Falta poco más de dos semanas para la Convención ANR-PC, aún puede correr mucha agua bajo el puente. Por ahora parecen existir dos posiciones definidas: por un lado, Pedro Alliana volcado a una actitud dialoguista, de acuerdos, incluso con los disidentes. Por el otro lado, el dúo Zacarías Irún-Dario Monges, a los cuales se sumarían otros más, dispuestos a que la Convención se convierta en una especie de tribunal inquisidor. Seguramente, no faltarán Torquemadas.

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