El 21 de julio del 2015, fue izada la bandera de Estados Unidos (EU) sobre la sección de intereses de EU en La Habana, Cuba, marcando la restauración de las relaciones diplomáticas de Cuba-EU, mientras docenas de funcionarios y celebridades se servían mojitos en una festiva ceremonia en la reapertura de la embajada cubana en Washington.

Han pasado doce meses, y luego de la histórica visita a Cuba del Presidente de EU, Barack Obama, en marzo, La Habana es uno de los destinos turísticos más populares en el mundo, incluso para los estadounidenses (que visitan la isla por miles bajo las recientemente liberalizados reglas de viaje), pero la vida dentro de Cuba permanece dura, con la economía del país aún sufriendo los malos vientos  de los débiles precios globales de las materias primas y, con mayor impacto, la severa crisis en Venezuela. El humor en las calles muestra una leve decepción por el hecho que la visita de Obama no haya logrado convencer al gobierno liderado por el Presidente Raúl Castro para que inicie con mayor rapidez una reforma económica (o política). La reciente decisión de Castro de cambiar al ministro de economía y planificación, Marino Murillo Jorge, y nombrar en su lugar al vicepresidente del consejo de ministros, Ricardo Cabrisas Ruiz, se ha agregado a la incertidumbre en cuanto a la dirección política en la isla.

cuba despues de la visita obama 2016 inner

En EU, los ansiosos inversionistas están igualmente frustrados ante lo que ellos consideran que es el fracaso del gobierno de Castro de reciprocar las medidas implementadas por el gobierno de EU para facilitar un renovado intercambio y el comercio. “La comunidad empresarial de EU está decepcionada con el ritmo del compromiso del gobierno de Cuba”, de acuerdo con John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial EU-Cuba. “Existía la expectativa que el gobierno [cubano] apreciaría la importancia de contar con un amplio y profundo panorama para las exportaciones y servicios en funciones”.

Sin embargo, con el tiempo avanzando sobre la administración de Obama, hay preocupación en ambos lados para dar un giro positivo sobre lo que se ha conseguido hasta ahora, y algo igualmente importante: que lo garanticen antes del cambio de gobierno en Estados Unidos en enero próximo.

Funcionarios cubanos y de EU se reunieron la semana pasada en La Habana para firmar un acuerdo sobre la lucha contra el tráfico de drogas y celebrarán conversaciones en Washington a finales de julio sobre reclamos de propiedades. “La normalización es un proceso a largo plazo […] pero estamos haciendo progresos graduales y firmes”, expresó un alto funcionario del Departamento de Estado. Por otro lado, Josefina Vidal, la directora de los asuntos de EU de la cancillería cubana, dijo al diario Granma que el Presidente Obama “aún podría hacer mucho más para hacer irreversible el proceso”. Sin embargo, también reconoció “que se ha hecho un gran progreso” hasta ahora.

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