“El acuerdo significa ni más ni menos que el fin de las Farc como un grupo armado,” expresó el Presidente de Colombia Juan Manuel Santos, al anunciar, el 3 de junio, junto con el máximo líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), ‘Timochenko’ (Rodrigo Londoño Echeverri) haber llegado a un acuerdo para el cese del fuego bilateral y definitivo.

 El acuerdo también prevé las 23 zonas y los 8 campamentos donde las guerrillas de las Farc se concentrarán por hasta 180 días desde la firma del acuerdo final de paz para entregar sus armas a los equipos de verificación de las Naciones Unidas (ONU). Santos enfatizó que “subsisten otros fenómenos violentos, como el ELN [Ejército de Liberación Nacional] y grupos criminales asociados con el tráfico de drogas, pero lo que debemos entender es que este acuerdo con las Farc significa el fin de la guerra con la más grande y antigua organización de guerrillas y tiene una inmensa importancia para el presente y futuro de Colombia”.

Timochenko, quien ha sido más que cauteloso acerca del progreso en el proceso de paz, fue igualmente alentador en esta ocasión. “Las Farc han completado 52 años de resistencia guerrillera el 27 de mayo y ahora vemos el sueño de la paz más cercano que nunca,” dijo. “Dejemos que este sea el último día de guerra, ahora nos comprometeremos en la política sin armas,” agregó (ver más abajo). ‘Carlos Antonio Lozada’ (Luis Antonio Losada), el líder el equipo negociador de las Farc en la sub-comisión que discutió las cuestiones prácticas del acuerdo, expresó su confianza en que el pueblo colombiano aceptará el acuerdo final en un referéndum, pero en el caso de un ‘No’, las Farc no tomarían de nuevo las armas sino que retornarían a la mesa de negociaciones.

cada vez mas cerca la paz en colombia inner

Prevaleció una atmósfera significativamente más relajada que cuando Santos y Timochenko se reunieron por primera vez el 23 de septiembre del año pasado, cuando el Presidente Cuba, Raúl Castro, los forzó a un reluctante apretón de manos. No hubo pesados silencios. Santos incluso entregó a Timochenko un presente, un bolígrafo llamado ‘balígrafo’, producido por el ministerio de educación. Estaba hecho de una bala, y el jefe de estado dijo a Timochenko que “las balas escribieron nuestro pasado, la educación escribirá nuestro futuro”.

Los comandantes de las Farc estrecharon manos con representantes del gobierno, y entonaron el himno nacional colombiano. La diputada Clara Rojas, del Partido Liberal (PL), quien estuvo cautiva de las Farc por la mayor parte de seis años, estrechó manos con ‘Pastor Alape’ (Felix Antonio Muñoz Lascarro), un miembro del alto mando de las Farc, o secretariado, en medio de una atmósfera de reconciliación. Un general activo de las fuerzas armadas dijo a un corresponsal del semanario Semana que había estrechado la mano con otro miembro del secretariado, ‘Pablo Catatumbo’ (Jorge Torres Victoria), y le dijo que el fin de la guerra significa que él ahora sabe que verá crecer a sus hijos.

Los miembros de las Farc incluso aplaudieron a Santos en medio de su discurso cuando dijo que había luchado contra el grupo “quizá con mayor determinación que cualquier otro colombiano” pero que defendería su derecho a ser escuchados como demócrata convencido: “Nosotros no estamos de acuerdo, y seguramente nunca lo estaremos, con su visión política y económica para el país, pero lo que está siendo reconocido hoy es la posibilidad de disentir y de tener posiciones opuestas si necesidad de una confrontación violenta […] He sido un adversario implacable, pero defenderé con igual determinación su derecho a expresarse por sí mismo para proseguir su lucha política de manera legal”.

Santos destacó la importancia del sistema de justicia transicional, verdad, reparación, y garantías de no-recurrencia, como también el desarrollo de oportunidades y servicios del Estado se conviertan en “la norma y no la excepción” en las áreas controladas por las Farc. Pero su insistencia que la democracia sería fortalecida a través de la participación política de las Farc es una de las cuestiones más ferozmente criticadas por la principal fuerza opositora, el Centro Democrático (CD) del ex presidente y ahora senador Alvaro Uribe, quien dijo que la palabra “paz” había sido “herida” por los términos del acuerdo.

Palabras de Timochenko.“Trabajaremos por la unidad del movimiento democrático y popular en nuestro país, sin sectarismo o posiciones hegemónicas […] con el objetivo de crear profundos cambios en la vida de los colombianos,” dijo Timochenko durante su discurso en la ceremonia en Cuba. Sobre las fuerzas armadas, agregó: “Hemos sido adversarios, en el futuro debemos ser aliados por el bien de Colombia”.

La desmovilización

Por supuesto, antes de comprometerse en la participación política, necesitará desmovilizarse. El último acuerdo establece como se llevará adelante. Se establecerán un total de 23 zonas de concentración temporaria y 8 campamentos en municipalidades rurales remotas a través de 12 departamentos. Estas zonas seleccionadas cuidadosamente están distantes de las áreas de cultivo de plantas de coca, minerías, e infraestructuras estratégicas para tratar de minimizar el riesgo de quedar en áreas de influencia del ELN y los grupos neo-paramilitares.

El plan está preparado para garantizar la seguridad de esas zonas de concentración, que albergarán a unos 6.800 guerrilleros y 8.500 milicianos urbanos, a través de un área intermedia con un perímetro de 1 kilómetro, dentro de la cual solamente se permitirá que vayan los miembros de los equipos de verificación de la ONU. La ONU monitoreará el cese del fuero de las Farc y el desarme en las zonas, que también ayudarán a preparar a los guerrilleros para la vida civil, a quienes no se les permitirá portar armas o vestir uniformes.

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