En los últimos tres años, han sido descubiertas más de 1.000 pistas clandestinas de aterrizaje en Bolivia, de acuerdo con el Coronel Santiago Delgadillo, actual comandante de la fuerza especial antidrogas del país, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), en una entrevista con el diario La Razón, el 5 de junio.

El Coronel Delgadillo sostuvo que las autoridades bolivianas estaban trabajando muy de cerca con su contraparte de Perú a fin de tomar severas medidas para contener los ‘narco-vuelos’, principalmente desde el valle de los ríos Apurímac, Ene, y Mantaro (Vraem) la más grande región productora de coca en Perú, a las pistas de aterrizaje en Bolivia y para su tránsito hacia Brasil y Europa.

Los funcionarios de ambos países se reunieron en Copacabana, en el departamento boliviano de La Paz entre el 26 y 27 de mayo como parte de una reunión de la comisión binacional antidrogas. En la reunión, ratificaron un acuerdo para perfeccionar la cooperación en el combate al narcotráfico, enfocando particularmente en la solución del problema creado por el incremento en las pistas clandestinas de aterrizaje en Bolivia.

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Funcionarios de las agencias antinarcóticos de Bolivia y Perú han realizado siete operaciones conjuntas teniendo como blanco los transbordos de cocaína proveniente de Perú con destino a Bolivia, a los que se refieren como “el puente aéreo”. Este ‘puente’ se extiende desde el Vraem hasta el norte del departamento de La Paz y varias provincias en Beni para continuar su tránsito. Las autoridades brasileñas, que también tienen un fuerte interés en frenar los vuelos narcos entre Perú y Bolivia, enviarán agentes antinarcóticos para participar en las operaciones conjuntas programadas para más adelante en este año.

“Funcionarios peruanos han estimado que el 50% de toda la cocaína peruana parte hacia Bolivia por medio del trasbordo aéreo,” de acuerdo con el International Narcotics Control Strategy Report (INCSR) elaborado por el Departamento de Estado de USA. “Se ha informado que Bolivia ha confiscado 39 aeroplanos involucrados en el tráfico de drogas (algunas de Perú) en el 2015, subiendo de 27 incautados en el 2014 por la FELCN, y destruido 37 pistas clandestinas de aterrizaje.”

El gobierno boliviano ha acrecentado su desafío para el ‘puente aéreo’ con la aprobación de la Ley de Derribo, y un esfuerzo por modernizar las capacidades tecnológicas del país. La legislación fue aprobada en abril del 2014 por el congreso boliviano, esta ley permite que se derriben a los aeroplanos “hostiles” que no respondan a las advertencias. El 9 de noviembre del 2015, Bolivia adquirió 14 radares de Franca para la cobertura civil y militar por €200m (US$225m) para asistir en la represión de los trasbordos aéreos, pero todavía no han sido instalados y  menos aún totalmente operacionales.

El Presidente Evo Morales también ha incrementado la inversión en material militar a fin de renovar la fuerza aérea boliviana (FAB) con vistas a mejorar la seguridad del espacio aéreo del país. El 31 de mayo anunció la compra de nueve aeroplanos de entrenamiento. Morales dijo que los pilotos bolivianos tenían que recibir entrenamiento en el extranjero y volar en aviones y helicópteros que han sido prestados de países vecinos antes que él llegara al poder en el 2006. Morales afirmó que la imagen de las FAB ha sido transformada por completo en los últimos 10 años. “Ahora estamos en un tiempo diferente,” dijo Morales agregando que “un país sin soberanía y dignidad, yo diría que es una colonia”.

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