Es el paso más importante para concretar un acuerdo definitivo de paz, se llevó a cabo en una ceremonia en Cuba donde el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos y el máximo líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), ‘Timochenko’ (Rodrigo Londoño Echeverri) acordaron implementar un cese al fuego bilateral definitivo y el desarme de las guerrillas.

La nueva fecha para completar las negociaciones de paz es el 20 de julio. Existen aún algunas cuestiones pendientes por resolver, pero Santos ya ha planteado la discusión del referéndum en Colombia sobre el acuerdo final de paz, advirtiendo que el fracaso en su aprobación vería a las Farc volviendo a sus ataques urbanos y se incrementarían los impuestos para financiar el costo de la guerra. Tanto los partidarios como lo oponentes a las negociaciones de paz han expresado su rechazo a esos comentarios de Santos.

Además de proveer un programa para el cese del fuego bilateral definitivo, el acuerdo provee detalles sobre las ‘zonas de concentración’ donde los 6.800 guerrilleros rurales y 8.500 miembros de las milicias urbanas se basarán a fin de que una misión de la ONU ayude a verificar el cese del fuego y supervisará la desmovilización de los combatientes y el desarme. Las Farc deseaban que fueran 80 zonas; el gobierno ofreció 14; al parecer llegaron a un acuerdo sobre 22 zonas.

gobierno y las Farc acuerdan cese de fuegoCrucialmente, la declaración conjunta también enfatiza que el acuerdo contiene garantías de seguridad diseñadas para que no haya una repetición  de lo que ocurrió después de la desmovilización de las guerrillas para conformar el partido Unión Patriótica (UP) en 1985 luego de las negociaciones de paz con el gobierno de Belisario Betancourt y que fueron sistemáticamente exterminados por grupos paramilitares. La declaración subraya un compromiso para “desmantelar a los sucesores de los paramilitares y sus redes de apoyo”, como también que fiscales especiales investiguen a los miembros de las fuerzas de seguridad e individuos privados que financian a esos grupos.

Santos asume el riesgo de fijar una nueva fecha para el acuerdo final. Por su lado Timochenko se mostró cauteloso a través de Twitter: “los precedentes sugieren que fijar fechas dañan el proceso”. Aún existen cuestiones pendientes, no sólo la implementación de un acuerdo final de paz y la naturaleza del referéndum sobre ese eventual acuerdo, sino también resolver cuestiones que se dejaron de lado en los acuerdos previos sobre la reforma agraria, y la participación política, todo lo cual es probable que consuma tiempo.

Critican a Santos por alarmista

El procurador general, Alejandro Ordóñez, un acérrimo oponente al proceso de paz, desacreditó el anuncio del acuerdo, alegando que el cese al fuego ya ha estado en la práctica vigente por cerca de un año y advirtió que “a menos que las Farc entregue sus armas, las zonas de concentración se volverán zonas ocupadas”. Ordóñez acusó a Santos de “chantaje” la semana pasada y de desarrollar una “guerra psicológica y una estrategia de terror” para asegurar la aprobación de un acuerdo eventual, hablando ante el Foro Económico Mundial para América Latina en Medellín, el 17 de junio. Santos había dicho que las Farc volverían a la guerrilla urbana si el acuerdo de paz no se firma.

Como se esperaba, Alvaro Uribe, el ex presidente, ahora senador y líder del principal partido opositor, el Centro Democrático (UD) acusó a Santos de “un acto de intimidación”. Pero Santoa también recibió fuego amigo. La senadora Viviane Morales, del Partido Liberal (PL), parte de la coalición gobernante, Unidad Nacional, advirtió que él debía ser muy cuidadoso; “el presidente ha metido la pata”, dijo. El senador Jorge Enrique Robledo, del izquierdista partido opositor Polo Democrático Alternativo (PDA), un firme partidario de la paz, acusó a Santos de hacer “declaraciones absurdas”. Y agregó: “A veces, Santos parece el líder de la oposición al proceso de paz con esta clase de declaraciones […] Esperamos que no vuelva a ocurrir, pero me temo que veremos que esta clase de cosas ocurran en otras ocasiones. Todas las veces que él se aleja del telepromter, cae en un campo minado.”

La senadora Claudia López, de la izquierdista Alianza Verde (AV) llegó hasta pedir una cruzada nacional  para impedir que Santos hable acerca del proceso de paz. “Sus declaraciones fueron completamente inoportunas y desafortunadas,” dijo López, urgiendo a Santos que se mantenga explicando los acuerdos en vez hacer “estas improvisaciones”.

El conflicto armado en Colombia se ha extendido por 50 años, es el conflicto armado más largo en la historia de América Latina. Según cálculos lanzados por algunos medios, ha costado alrededor de 200.000 muertos y la desaparición de unas 45.000 personas. Se calcula también que el número de colombianos desplazados de las zonas de conflicto suman más de 6.000.000.

Traduc. Julio Blanco

© Latin American Newsletters (UK)

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