Pocos países en América Latina dieron una bienvenida tan cálida al gobierno interino del Presidente Michel Temer como la que recibió de Argentina. Tanto Susanna Malcorra, canciller de Argentina, como José Serra, su contraparte de Brasil, han inaugurado sus cargos con la promesa de despojar de ideología sus respectivas políticas exteriores.

En realidad, es una promesa que podría leerse como un deseo de limitar el apoyo a los gobiernos de tendencia de Izquierda en la región e inclinarse hacia Estados Unidos (EU). Con administraciones de centro-derecha ahora en el poder en Buenos Aires y Brasília, los dos gobiernos claramente comparten similares ideas sobre cómo conducir la economía, pero el interés nacional propio limitará la extensión de su cooperación.

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Al ser nombrado como el nuevo jefe de la cancillería de Brasil (Itamaraty), Serra estableció una lista de los diez objetivos de política exterior, haciendo hincapié en la búsqueda de acuerdos bilaterales de libre comercio fuera de los marcos multilaterales. Argentina, citada en el punto siete, será el foco de la diplomacia de Brasil. El memorándum también expresa la esperanza que los dos miembros líderes del bloque comercial del Mercado Común del Sur (Mercosur) podrían trabajar juntos para hallar bases comunes con la Alianza del Pacífico (AP) del que podría decirse que es el grupo de comercio más dinámico en el continente (compuesto de México, Chile, Perú, y Colombia). Hubo poca mención al Mercosur en sí mismo.

Serra llegó a Buenos Aires el 22 de mayo, en su primer viaje al exterior. La bienvenida estuvo a cargo de Malcorra, y un pequeño grupo de manifestantes brasileños. Serra firmó un memorándum de entendimiento de 12 puntos con su contraparte argentina, para desarrollar proyectos de integración bilateral en las áreas de ciencia, tecnología, innovación, defensa, aire, energía, industria, y comercio. Alfonso Prat-Gay, ministro de hacienda de Argentina, también estuvo presente en la reunión. Brasil es el socio comercial más grande de Argentina; pero con la economía interna de Brasil atascada en una profunda recesión, las exportaciones de Argentina hacia el norte se han hundido.

Al final de la ceremonia, Malcorra dijo que los dos países comparten intereses comunes dentro del Mercosur. “Necesitamos mejorar el Mercosur e incorporar nuevas disciplinas en línea con procesos de integración más modernos”, dijo ella. “Para avanzar en cuestiones relevantes a fin de dar mayor dinamismo a las relaciones exteriores, dentro y fuera de la región, particularmente en el contexto de las actuales negociaciones con la Unión Europea (UE)”. Las conversaciones entre el Mercosur y la UE sobre un futuro acuerdo comercial han estado en marcha por más de 15 años. Pero tal parece que el gobierno interino en Brasil es improbable que se ocupe bastante por sí mismo con el Mercosur, mientras China y EU permanezcan como significativos socios comerciales.

Opiniones

La visita de Serra también ayudó a reforzar la legitimidad del gobierno de Temer. Malcorra planteó –diplomáticamente– preguntas acerca del juicio político afrontado por la suspendida presidenta, Dilma Rousseff, insistiendo que Argentina estaba monitoreando constantemente los acontecimientos y que “revisaría la situación” si siente que “las instituciones no estaban siendo respetadas”. Preguntada acerca de otros países que fueron altamente críticos del cambio en Brasil, Malcorra admitió que hay otros países en la región con una lectura diferente de los eventos, pero insistió en que Argentina estaba satisfecha en el sentido que la ley había sido respetada.

“No existe razones para alegar que el actual proceso en Brasil, que suspendió a la Presidenta Rousseff, no ha sido legal”, dijo Malcorra. “Había una situación interna y se ha seguido estrictamente  lo que las normas institucionales de Brasil requieren, y nosotros hemos seguido esos eventos muy de cerca”. Por su lado, Serra dijo que aquellos líderes quienes cuestionaron el proceso del juicio político estaban sufriendo ya sea de “desinformación” o su posición estaba motivada por “intereses políticos”.

Ambos ministros también dijeron que trabajarían juntos para hallar una solución a la crisis política de Venezuela. “Venezuela está afrontando una situación crítica”, dijo Serra. Y agregó “Nosotros deseamos hallar una senda hacia la reconciliación”. Pero no fue anunciada ninguna acción concreta en ese sentido. El gobierno de Venezuela, liderado por el Presidente Nicolás Maduro ha sido uno de los más directos en sus críticas sobre el proceso de juicio político seguido a Rousseff.

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