La evaluación del diario O Estado de São Paulo, publicada el 6 de abril muestra la estimación actual de las posiciones en el congreso federal de diputados ante el juicio político a la Presidenta Dilma Rousseff. De acuerdo con sus posiciones, ambos sectores estaban lejos de alcanzar el número requerido: 342 votos.

Según sus cálculos, 245 diputados estarían a favor; 110 en contra; 58 están indecisos; 11 no deseaban expresar su posición; y 89 no respondieron. Hasta el momento de la consulta, los que estaban decididamente a favor del juicio político llegaban a 245 diputados y los que estaban en contra llegaban a 110. Incluso si a estos se suman los indecisos y los que no se expresaron (158), llegarían a 268. En una palabra, tampoco llegan a la cifra mágica de 342. Sin tener en cuenta el resultado a que se llegue en la votación programada para el 17 de abril, lo más probable es que ninguna de las partes retroceda en sus posiciones.

Un informe del 31 de marzo de O Globo, sin mencionar la fuente, afirmaba que el gobierno ofrecía fondos federales para proyectos locales de los diputados de hasta R$ 1 millón (US$275.000) por sus votos contra el juicio; y R$400.000 si no estaba presente el día de la votación.

Rousseff con Michel Teme inner

El PMDB se retira de la coalición
La decisión tomada la semana pasada por el directorio nacional del Partido do Movimento Democrático Brasileiro (PMDB), de retirarse de la coalición con el gobernante Partido dos Trabalhadores (PT) se convirtió en una chanza: hasta ahora ha renunciado solamente uno de los siete ministros del PMDB en el gabinete. Esto hizo que se escuchara a un juez de la corte suprema, sin saber que tenía el micrófono abierto, diciendo: “Dios mío, ¿es esta la única otra opción que tenemos para un gobierno?” Por otro lado, nadie parece estar particularmente entusiasmado ante la idea de que el actual Vicepresidente Michel Temer, del PMDB, se convierta en el Presidente de Brasil. Temer es el próximo en la línea de sucesión en el caso que el juicio a Rousseff tenga éxito.

Si bien una reciente encuesta de Datafolha muestra que el 68% del público está a favor de la remoción de Rousseff, solamente el 16% apoya la idea de un gobierno de Temer. Un editorial del domingo 3 de marzo de Folha de São Paulo expresaba ese sentimiento en su título: “Ni Dilma, ni Temer”.

¿Todos a juicio?
La crisis política de Brasil parece estar llegando al nivel de farsa. El Movimento Brasil Livre (MBL), uno de los principales motores del proceso de juicio político, pidió que el juez de la corte suprema, Marco Aurélio Mello, sea sometido a juicio político. ¿El motivo? Resolvió que el congreso establezca una comisión para examinar si Temer debía ser sometido a juicio político, la razón: Temer, como Vicepresidente, firmó personalmente decretos autorizando las maniobras contables por las cuales Rousseff enfrenta el juicio político. Por otro lado, Eduardo Cunha, el presidente de la cámara federal de diputados del congreso, quien inició los procedimientos de juicio político a Rousseff, calificó esa decisión de “ridícula” y prometió apelar ante el pleno de la corte suprema. Lo irónico del caso es que el propio Eduardo Cunha enfrenta una acusación por haber mentido al congreso acerca de unas cuentas secretas en dólares en Suiza. El banco de Suiza informó al congreso de Brasil que sí, en realidad, Cunha era el titular de esas cuentas. Previamente, Cunha lo había negado. Además está acusado de haber recibido sobornos de Petrobrás. Un panorama interesante, por decir lo menos.

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