La bandera de la estrella roja y blanca del Partido dos Trabalhadores (PT) de Brasil, parece apagarse. Los candidatos de la Derecha han eclipsado a sus más liberales contrapartes en las elecciones municipales de este año, cuya segunda ronda electoral tuvo lugar el 30 de octubre, con el PT perdiendo más de la mitad de las ciudades que gobernaba. 

 Muchos de los votantes brasileños que previamente habían votado por el PT depositaron un ‘voto de no confianza’ en el anterior partido que gobernaba el país, cambiando de alianzas o directamente no votando. Esto ha llevado a un fracaso record, sin lograr ningún triunfo significativo en la segunda ronda electoral, perdiendo incluso el control de Recife, la capital del estado de Pernambuco, y el único sitio donde tenía una chance de triunfar. Por otra parte, las pérdidas del PT parecen haber beneficiado al Partido da Social Democracia Brasileira (PSDB), de centro-derecha, y al ahora gobernante Partido do Movimento Democrático Brasileiro (PMDB).

Partido dos Trabalhadores brasil inner

La debacle del PT también ha conducido a que los candidatos de partidos menores reclamen victorias sin precedentes –siendo la más significativa la de Marcelo Crivella, del evangélico Partido Republicano Brasileiro (PRB), quien ganó la elección en la ciudad de Río de Janeiro, la segunda más grande ciudad de Brasil.

La derrota electoral, es otro serio golpe para el PT, que siguió al juicio político en agosto, de la ex presidenta, Dilma Rousseff, que asestó un abrupto final a 14 años de gobierno del PT. La popularidad del PT ha comenzado a caer en picada siguiendo a la serie de escándalos de corrupción y episodios de mal manejo financiero de la administración de Rousseff. El segundo mandato de Rousseff, que comenzó en el 2014, también fue caracterizado por una espiral de descenso en la economía, lo que significó que varias de las promesas del partido para reducir la desigualdad en Brasil y ayudar a los pobres, se volvieran insostenibles. Mientras tanto, las noticias sobre políticos influyentes que llenaban sus bolsillos, socavaron las promesas del PT en el sentido que distribuiría la riqueza de manera uniforme. Aunque los escándalos de corrupción implicaron a políticos de todos los partidos importantes, el PT ha soportado el peso de la ira del público, debido a sus fuertes vínculos con la petrolera estatal Petrobrás, donde parece haber tenido lugar la mayor parte de la corrupción gubernamental.

 Sin embargo, el más grande revés en la reputación del PT es encarnado por un solo hombre, Lula da Silva, el predecesor y mentor político de Rousseff. Lula es uno de los más importantes líderes del PT y ayudó a transformar el partido de ser una organización cuasi-comunista, en un partido de centro-izquierda con énfasis en la reforma social.

 Tras dejar la presidencia, Lula era el presidente más popular de Brasil, pero una serie de alegatos de corrupción ha amenazado desde entonces con manchar su legado y lo dejaron enfrentando batallas legales para limpiar su nombre en las cortes. Aún así luego de la derrota del PT en las elecciones municipales, Lula ha convocado para crear un “nuevo rostro” que revigorice al partido –tal como él hizo en el pasado. Pero hallar un líder creíble para reemplazarlo está resultando muy difícil. Aún no está claro quien reemplazará a Rui Falcão como presidente del PT, y ni que hablar de quién representará al partido en las elecciones presidenciales del 2018. En verdad, en las pocas semanas pasadas, la lucha interna entre diferentes facciones del PT, tales como Construindo um Novo Brasil y Muda PT, parecen estar en alza mientras compiten por el control del partido. Esto ha hecho que Lula llame a una gran unidad dentro del PT, pero hasta ahora, esos llamados parecen haber caído en oídos sordos.

Además de afectar al PT, la caída en desgracia de Lula también ha inquietado a la actual administración. Su Némesis político, el Presidente Michel Temer, dijo recientemente que él no desea ver a Lula entre rejas, temiendo que eso podría provocar malestar político. Por otro lado, Lula continúa negando con fuerza todos los alegatos de conducta delictiva. El 10 de noviembre, rechazó las acusaciones de corrupción por las cuales está siendo investigado como un “complot casi diabólico” para manchar su reputación política. Esto ha provocado una respuesta levemente burlona de un alto funcionario del gobierno de Brasil. “Vivimos en un país libre donde [Lula] tiene el derecho a criticar, como está garantizado en la Constitución […] pero déjenme decir que yo no soy religioso”, dijo el Procurador General de la República, Rodrigo Janot en una entrevista del 11 de noviembre con el medio de comunicación de noticias, G1.

João Doria minimiza su semejanza con Trump

La prensa internacional, incluido el Washington Post, ha sido rápida en comparar el surgimiento del recientemente electo alcalde de São Paulo, João Doria, del Partido da Social Democracia Brasileira (PSDB) de centro-derecha, con el recientemente electo Presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Sin embargo, las historias de vida de ambos hombres tienen una extraña semejanza.

Ambos ascendieron a la fama como estrellas de la versión local del show de TV, ‘El Aprendiz’; ambos hicieron sus fortunas a través de emprendimientos empresariales; y ambos basaron sus campañas electorales distanciándose de las instituciones políticas. A pesar de todo eso, Doria niega tener “algo en común” con el líder Republicano.

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