Lo que sigue más abajo es un resumen de datos sobre la dimensión del conflicto armado en Colombia, que provee un panorama sobre la situación de las fuerzas enfrentadas y las consecuencias que ha tenido hasta ahora la lucha armada y las que tendrá para el país si el acuerdo de paz no llega a prosperar como consecuencia del ‘No’.

Duración del conflicto armado: El conflicto interno de Colombia ha durado más de medio siglo y, según cuál sea la fecha que se elija, ha estado en marcha por casi siete décadas. Sus raíces, de acuerdo con algunos historiadores, se inician con La Violencia, en la década de la guerra civil que siguió al asesinato del candidato presidencial liberal, José Eliécer Gaitán en 1948. Otras importantes fechas incluyen la fundación y la iniciación de operaciones militares por varios movimientos guerrilleros de izquierda: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc, en 1964); el Ejército de Liberación Nacional (ELN, 1965); el Ejército Popular de Liberación (EPL, 1967); y el Movimiento 19 de abril (M-19, 1974). De estas cuatro, sólo permanecen activos las Farc y el ELN. Bajo los términos del acuerdo de paz de fines de los ’80, el M-19 depuso sus armas y se convirtió en un partido político, mientras que la mayor parte del EPL se desmovilizó a inicios de los ’90 (aunque existen algunos signos de reasunción de actividades de este pequeño grupo).

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La magnitud del conflicto: En diferentes momentos del conflicto, hasta el 40% del territorio nacional y hasta un 10% de la población total del país ha estado fuera del control del Estado colombiano, y bajo control de diferentes fuerzas rebeldes o de los paramilitares. De acuerdo con datos del Centro de Memoria Histórica, del gobierno, el número de muertos llega 218.094 en el periodo 1958-2012, la mayor parte de los cuales no era combatiente (81,3%). Hubo no menos de 1.982 masacres entre 1985-2012, la mayoría de las cuales (58,8%) fueron ejecutadas por los paramilitares de extrema derecha. En el periodo de 40 años entre 1970 y 2010, fueron secuestradas 27.023 personas, la mayoría de los secuestros (90,6%) fueron realizados por las guerrillas izquierdistas. Una de la más dramática estadística señala que en 1985-2012, un total de 5.710.000 personas fueron desplazadas por la fuerza de sus lugares de residencia –lo que equivale a un 12% de la población total del país. Esto significa que Colombia tiene la más alta proporción de personas desplazadas internamente en el mundo. Esta alta proporción de desplazados, particularmente en áreas rurales, muestra una situación en la cual diferentes grupos armados han expulsado a comunidades enteras e incautado sus tierras.

Las fuerzas rebeldes: Las Farc constituyen la fuerza rebelde más grande en Colombia, y el grupo guerrillero más importante en el Hemisferio occidental. Establecida como una organización marxista con un fuerte comando central y una estructura jerárquica, muchos de sus líderes han sido de origen campesino. Su más famoso comandante fue Manuel Marulanda (conocido como ‘Tirofijo’), quien falleció de un ataque al corazón en el 2008. En su momento de mayor fuerza (2001), se estimaba que las Farc contaban con 16.000 combatientes, pero luego sufrió una serie de reveses en manos del ejército de Colombia, y ahora se calcula que cuenta con alrededor de 7.000 a 8.000 combatientes, como también varios miles de milicianos. El segundo mayor grupo guerrillero, el ELN, tiene menos presencia nacional que las Farc, y se ha concentrado en atacar instalaciones y oleoductos petroleros. Los líderes del ELN tienden a ser intelectuales de clase media; la organización tiene una estructura menos estructurada que las Farc, con una mayor autonomía de los comandantes locales. Luego de llegar a un pico de alrededor de 5.000 combatientes a comienzos de los ’90, se cree que el ELN se ha reducido a unos 2.500 miembros armados en la actualidad.

Las fuerzas paramilitares: En los años del conflicto han surgido una variedad de grupos armados de derecha, con vínculos con las fuerzas armadas. En 1997, tres hermanos, cuyo padre fue asesinado por las Farc, formaron las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que asesinaron a cientos de campesinos y simpatizantes de las Farc, y fueron responsables de un número de notorias masacres de comunidades civiles. En su punto más alto se estimaba que las AUC contaban con 20.000 miembros armados, que eran financiados por el tráfico de drogas y los “impuestos” aplicados a los terratenientes locales, ganaderos, y compañías mineras y petroleras. Las AUC se desbandaron formalmente en el 2006, como parte de un acuerdo con el gobierno de Álvaro Uribe, que ofreció a sus líderes sentencias reducidas de prisión a cambio de la desmovilización. Sin embargo, un número de de sus miembros de rango medio se cree que se han fusionado en las Bacrim (Bandas Criminales) que surgieron luego.

Los cárteles de la droga y las Bacrim: Colombia tiene una larga historia de poderosos cárteles de tráfico de drogas cuyas actividades ilegales, alianzas y conflictos con las guerrillas de izquierda y los paramilitares de derecha, han socavado al Estado y la vigencia de la ley. Desde finales de los años ’70 en adelante, las actividades de las bandas de traficantes de drogas se incrementaron, con los cárteles de Medellín y Cali volviéndose internacionalmente notorias. Los cárteles llegaron a acuerdos con las guerrillas en las áreas de cultivo de la coca (haciendo que la administración de Ronald Reagan en Estados Unidos adoptara el término “narco-terrorismo”), pero también financiaban y apoyaban a los grupos paramilitares de derecha. Después de años de impunidad, Pablo Escobar, el jefe del cártel de Medellín, fue muerto a tiros en una operación especial del ejército en diciembre de 1993. Este hecho marcó la gradual desarticulación de algunos de los grandes cárteles y la emergencia de grupos criminales más pequeños, más fragmentados, pero aun altamente peligrosos. Las Bacrim han estado activas desde el 2006. Una de las más fuertes es la del Clan Úsuga, también conocida como Los Urabeños. De acuerdo con un informe conjunto de la policía y la oficina del fiscal general, a comienzos del 2016 había 1.883 “estructuras criminales” o bandas en el país. Estas fueron clasificadas en tres grupos, A, B, y C. El grupo A incluye organizaciones de gran escala presentes en varios departamentos y usando “redes transnacionales”. El grupo B incluye organizaciones activas simultáneamente en varias municipalidades. El grupo C, eran unidades mucho más pequeñas, activas solamente a nivel comunal o vecinal.

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